Última actualización: 27 de julio de 2026
La Fogata es un lugar para conversar de verdad con un desconocido, una sola vez, sin nombres y sin dejar rastro. Del otro lado hay una persona real, de carne y hueso, buscando lo mismo que tú.
Lo que se dice aquí se queda aquí: no hay historial, no hay perfiles, no hay para siempre. Vení a acompañar y a dejarte acompañar. El dolor, el miedo y la alegría son bienvenidos junto al fuego.
Del otro lado hay alguien real. Trátalo con el respeto con que te gustaría ser tratado a las 3 de la madrugada.
No pidas ni compartas nombres, redes, teléfonos ni nada que identifique a alguien. Aquí nadie tiene apellido.
No se permiten insultos, amenazas, discriminación ni presión de ningún tipo. Si incomoda, no va.
Esto no es un lugar de coqueteo ni de contenido sexual. Es un espacio para hablar del alma, no del cuerpo.
Puedes hablar de lo que te pesa, incluso de lo más oscuro. Lo que no se permite es empujar a nadie a hacerse daño.
Ni ventas, ni publicidad, ni estafas, ni actividades ilegales. La fogata no es un mercado.
La Fogata es para personas de 18 años o más.
Un moderador silencioso acompaña cada fogata para que estas normas se cumplan. Si algo cruza la línea, primero te avisa con calma y te da una oportunidad de reconducir la conversación. Si vuelve a ocurrir, la fogata se apaga para cuidar a ambas personas.
Expresar tristeza o dolor nunca es una falta: si detecta que la estás pasando mal, en vez de cortar, te acerca una mano y recursos de ayuda.
Te queremos en tu vida, no en la pantalla.